TIF: Cáncer de mama, en el seno izquierdo
Descifrando los mensajes del cuerpo
Por Fátima Gamero Moya Méndez
Introducción
El primer módulo de la formación profesional me permitió consolidar mis conocimientos
sobre la medicina germánica. No solo aprendí con claridad el programa biológico de
todos los órganos endodérmicos, sino que entendí cómo relacionar verdaderamente los
síntomas con situaciones reales: la observación plena.
Hoy en día existen variedad de estímulos que constantemente nos mantienen distraídos y
nos arrebatan la capacidad de atención. Solo a través de la atención podemos tener una
vida más coherente. Ser capaces de observar nos permite tomar acción y si en caso
vivimos un conflicto, trabajar en descubrir la mejor forma de resolverlo. Cuando tengamos
algún síntoma, preguntarnos cuando empezó para averiguar su origen y decidir si
tenemos que resolverlo o solo dejar que la fase de reparación siga su curso. Observar con
una nueva mirada es uno de los más grandes regalos de la medicina germánica.
La observación me ha ayudado a poder identificar mis propias creencias (o mejor dicho
mis conflictos programantes) que me limitan para tener una vida más plena. Me he dado
cuenta cuáles son las situaciones que no termino de resolver y que con más frecuencia
desencadenan programas biológicos. Sobre todo, aprender cuál es su verdadero origen
que, en su mayoría, se remontan a mi infancia. Este módulo me ha ayudado a poder
conocerme a mí misma y de esta forma, entender los mensajes de mi cuerpo.
Desarrollo de los cinco casos
Caso 1 – Reconociendo una memoria sensorial
Síntomas observados:
Catarro, estornudos y urticaria.
Relato del evento:
En el año 2018, la chica inició un noviazgo con un chico. Luego de unos meses de salir,
ella empezó a visitar su casa y relacionarse con su familia. Ellos tenían una gatita
cariñosa, que se acercaba a la chica para echarse en su regazo cada vez que los visitaba.
Con el paso del tiempo, cada vez que la chica acariciaba a la gatita, comenzaba a
presentar una “reacción alérgica”: catarro persistente, estornudos constantes y picazón
en la piel, en especial en sus manos. ¿Qué sucedía entonces? Se podría decir que la chica
tenía “alergia” a la familia del chico.
Los padres le hacían comentarios pasivo-agresivos y los hermanos con frecuencia le
lanzaban miradas desagradables. Nunca los dejaban tener un momento a solas y le
hacían a veces preguntas incomodas. Cada vez que la chica visitaba la casa, empezaba a
sufrir de catarro, estornudos y urticaria al tener asociado el rail del gatito con interactuar
con la familia problemática. Ahí estaba la contradicción biológica. La chica no quería ir a
la casa, pero lo hacía. Entonces su cuerpo intentaba ayudarla. Al no conocer todavía la
medicina germánica, no sabía que era una memoria sensorial ni comprendía el verdadero
origen de sus síntomas.
Recién en el año 2025 entendió lo que sucedía realmente. La chica ya había terminado
esa relación hace años y no tenía contacto ninguno con el chico ni con su familia. Sin
embargo, mientras practicaba yoga en una casa volvió a tener una reacción similar:
catarro, estornudos y urticaria.
¿Qué había pasado? Uno de los gatitos que vivían en la casa donde hacia yoga se le había
acercado. Para su sorpresa, tenía un patrón de color en el pelaje muy parecido al de la
gatita de su exnovio. Al acariciarlo, el recuerdo surgió de inmediato. No era el gato el
origen de sus síntomas, sino todo el bagaje conflictual que su cerebro hacía asociado. La
experiencia desagradable con aquella familia problemática. En ese momento, la chica
revivió su conflicto biológico.
Conflictos biológicos según el síntoma:
Catarro y estornudos
Conflicto – “Esto apesta, esta situación huele mal”.
Órgano – Mucosa nasal de origen ectodérmico.
Urticaria
Conflicto – “Separación del contacto”
Órgano – Epidermis de origen ectodérmico).
Programa biológico:
En recaídas por exposición a una memoria sensorial.
Reflexión sobre la vivencia:
Al entender la medicina germánica, pudo identificar lo que estaba sucediendo. A partir de
entonces, decidió no volver a acercarse a gatitos con ese mismo patrón de pelaje, para
evitar recaídas en el conflicto biológico y así poder algún día romper la asociación de la
memoria sensorial.
Caso 2 – ¿Ser una buena hija?
Síntomas observados:
Dolor en el hombro derecho por constantes recaídas.
Relato del evento:
La chica tenía una buena relación con su papá. Sin embargo, a veces sentía que no
cumplía con el ideal de una “buena hija”, según los estándares que le había impuesto
tanto la sociedad como su familia. Después de sus clases y su jornada laboral, solía jugar
videojuegos con sus amigos como una forma de relajarse y liberar el estrés.
Un día su padre la encontró jugando y a pesar de que ya había terminado con sus tareas,
le reprochó si acaso no tenía más trabajo que hacer. La chica lo enfrentó y le respondió
que ya había cumplido con sus obligaciones. Pero adentro comenzó a experimentar una
fuerte sensación de culpa. Su relación con la productividad y el descanso no era del todo
positiva: a menudo se sobreexigia y no se permitía relajarse. El comentario la llevó a
cuestionarse si realmente estaba siendo una buena hija, tanto por permitirse descansar
como por contradecir a su padre.
Unos días más tarde, mientras trabajaba en su escritorio, empezó a sentir un fuerte dolor
en el hombro derecho. Como conocía la medicina germánica, sabía cuál era el verdadero
origen de su síntoma, que en realidad ya se encontraba en reparación. Sin embargo,
semanas más tarde, la situación con su padre se repitió. Esta vez, ni siquiera fue
necesario un comentario: una simple mirada bastó para activar nuevamente la culpa y,
con ella, la recaída en el hombro.
En un intento por resolver el conflicto, la chica se repetía a sí misma que merecía
descansar, que tenía buenas calificaciones y era responsable con sus estudios y su
trabajo. Aun así, estas afirmaciones no lograban sacarla del círculo vicioso. Tras varios
meses conviviendo con el dolor persistente, decidió ponerle fin a la situación y hablar
abiertamente con su padre sobre lo que le estaba ocurriendo.
Ambos mantuvieron una conversación sincera y honesta, en la que el padre logró
comprender el conflicto que estaba viviendo su hija. Luego de una última fase de
reparación, intensificada por la acumulación de recaídas previas, el dolor en el hombro
derecho finalmente desapareció.
Síntomas y conflictos biológicos:
Dolor en el hombro e inflamación
Conflicto – “No ser una buena hija”, porque la chica era diestra y el conflicto se
trataba de ser una hija en relación a su papá, afectando así su lado par.
Órgano: Hueso hombro, de origen en el nuevo mesodermo.
Programa biológico:
Necrosis en el hombro tras la vivencia del conflicto biológico.
Inflamación y dolor en el hombro como relleno de la necrosis, luego de resolver el
conflicto. Hubo varias recaídas, por lo que la inflamación fue incrementando.
Reflexión sobre la vivencia:
En primer lugar, esta vivencia permite comprender que, aunque en ocasiones intentemos
resolver un conflicto biológico con una primer estrategia, esto no siempre resulta
suficiente si continúa la exposición al origen del conflicto. En muchos casos, es necesario
replantear el propio camino y tomar otras decisiones para poder culminar con el circulo
vicioso de recaídas.
Asimismo, esta experiencia muestra cómo el conocimiento de la medicina germánica
favorece relaciones familiares más amorosos y armoniosos. Al comprender el origen de
los síntomas, podemos entablar un diálogo sincero que ayude a resolver los conflictos
biológicos y llegar a acuerdos que permitan tener una vida más coherente en familia.
Caso 3 – Cáncer de mama, en el lado izquierdo
Síntomas observados:
Crecimiento celular en la glándula mamaria del lado izquierdo, posterior “metástasis” en
los alveolos pulmonares tras diagnósticos.
Relato del evento:
Hace muchos años, una mujer de la familia fue diagnosticada con cáncer de mama. La
noticia la tomó por completo desprevenida y reaccionó con profunda desesperación,
como si el mundo se acabara a su alrededor. Al contarle el diagnóstico al resto de la
familia, se mostraba visiblemente aterrada. Los estudios médicos habían detectado una
proliferación celular en la glándula mamaria del seno izquierdo.
Con el paso del tiempo, los médicos le informaron que el cáncer había hecho
“metástasis” en los alvéolos pulmonares. A partir de ese momento, la mujer inició un
tratamiento con quimioterapia y radioterapia. Lamentablemente, meses después falleció
de fatiga biológica.
¿Qué había pasado que desencadenó este programa biológico?
La mujer provenía de un entorno familiar sumamente conservador y era madre de dos hijas. Una de ellas había comenzado, a una edad temprana, una relación íntima con un joven chico. Podemos
también concluir que la mujer experimentó otro tipo de conflictos sexuales al desaprobar
la relación de su hija. El chico empezó a mostrar actitudes agresivas hacia su hija. Se
sabía que le gritaba y que incluso la empujaba o jaloneaba.
Por supuesto, la mujer deseaba proteger y ayudar a su hija. Sin embargo, la relación entre
ambas era tensa y conflictiva. La joven no aceptó su ayuda. Así que el cuerpo de la mujer
intentó ayudarla. Quería “nutrir” a su hija, a modo de darle más fuerza y vitalidad para que
terminara esa relación y se separara del hombre abusador. Cabe recalcar que la mujer era
zurda. Según la lateralidad biológica, el conflicto impactó en su lado izquierdo, al tratarse
del lado impar o madre/hijo. Así comprobamos también que el conflicto estaba
relacionado a su hija.
En cuanto a la metástasis que afectó a los alvéolos pulmonares, se puede concluir que el
diagnóstico de cáncer desencadenó en ella un profundo miedo a la muerte. Este colorido
de conflicto impactó en sus alveolos pulmonares. Lamentablemente por la cantidad de
conflictos sumado a la interrupción de los programas biológicos, la mujer falleció.
Síntomas y conflictos biológicos:
– Crecimiento celular en la glándula mamaria del lado izquierdo.
Conflicto Biológico– “Nutrir a un ser querido”.
Glándulas mamarias de origen en el viejo mesodermo.
– Crecimiento celular en los alveolos pulmonares.
Conflicto – “Miedo a la muerte”.
Alveolos pulmonares de origen endodérmico.
Programa biológico:
Ante el conflicto biológico de querer nutrir a su hija, su cuerpo desencadenó una
proliferación celular en la glándula de su mama izquierda. Como no resolvió el conflicto y
permanecía en fase activa, el tumor siguió creciendo. En un chequeo de rutina, los
médicos le diagnosticaron cáncer de mama. Por lo que vivió un conflicto iatrogénico de
miedo a morirse, desarrollando otra proliferación celular en los alveolos pulmonares.
Lamentablemente, la mujer falleció de fatiga biológica y no culminó los programas
biológicos.
Reflexión sobre la vivencia:
Este caso nos invita a reflexionar sobre la importancia de conocer la medicina germánica
cuando se recibe un diagnóstico letal. Nos permite perder el miedo a las enfermedades,
especialmente al cáncer, que suele ser percibido como una sentencia de muerte. Cuando
en realidad es el propio diagnóstico lo que desencadena en las personas múltiples
programas biológicos y los lleva a la fatiga biológica. Además, conocer la medicina
germánica también nos ayuda a reconocer la importancia de resolver los programas
biológicos y no quedarnos inhibidos de accionar. Esta comprensión nos ayuda desarrollar
otras estrategias que nos permitan vivir en paz.
Caso 4 – Un bocado real incapaz de digerir
Síntomas observados:
Proliferación celular en el estómago, estreñimiento y posterior diarrea.
Relato del evento:
Un día, mi perro comió una cantidad excesiva de huesos de vaca, lo que le provocó una
obstrucción intestinal severa. De este modo, vivió un conflicto real de no poder digerir un
bocado, en este caso los huesos.
Al conocer la medicina germánica, sabíamos que no debíamos interrumpir el proceso
natural de su cuerpo, sino más bien acompañarlo. Durante ese período, mi perro presenta
pérdida de peso, falta de apetito y un marcado decaimiento, síntomas característicos de
la fase activa del conflicto. Es probable que, de haberse realizado una resonancia, se
hubiera detectado una proliferación celular en el estómago que buscaba producir mayor
cantidad de ácido clorhídrico con el fin de descomponer el “bocado” o el hueso.
Paralelamente, se activó un programa biológico en la musculatura lisa del intestino,
relacionado con el conflicto de no poder avanzar el bocado a lo largo del tracto intestinal.
En este sentido, se trataba de un estreñimiento real y funcional.
Al presentar un estreñimiento severo por más de dos días y existir el riesgo de que los
restos de huesos dañaran su intestino, decidimos llevarlo al veterinario. Allí le recetaron
lactulosa, un laxante osmótico que ayudó a compactar los fragmentos de hueso y facilitó
su expulsión sin riesgo a un sangrado interno.
Luego de varios días en los que comenzó a eliminar los huesos parcialmente desechos y
compactados a través de las heces, mi perro entró en fase de reparación. Durante este
proceso presentó diarrea, presencia de mucosa y un leve sangrado, signos compatibles
con la reparación del tejido intestinal. De manera simultánea, se produjo la
descomposición del tejido proliferado en el estómago.
Acompañamos esta fase con mucho descanso y una alimentación adecuada y suave. El
proceso se resolvió de forma completa y mi perro logró recuperarse plenamente.
Síntomas y conflictos biológicos:
Proliferación celular en el estómago
Conflicto – “No poder digerir un bocado real”
Estómago, de origen endodérmico
Estreñimiento y diarrea
Conflicto – “Una situación que no avanza”
Musculatura lisa del intestino, de origen endodérmico
Programa biológico:
En la fase activa, hubo una proliferación celular en el estómago con el objetivo de
producir más ácido clorhídrico para descomponer los huesos. Como el ácido no fue
suficiente, se acompañó el programa con lactulosa, que ayudara a su cuerpo a eliminar el
bocado sin riesgo de obstrucción ni desgarre en sus intestinos. Hubo también
estreñimiento. Luego de que su cuerpo botara los huesos compactados, ocurrió la fase de
reparación. Se llevó la descomposición del tumor en el estómago y la diarrea, porque el
bocado ya había avanzado. En ningún momento se interrumpió el programa natural de su
cuerpo.
Reflexión sobre la vivencia:
Me parece interesante observar cómo el cuerpo actúa ante la vivencia de un conflicto real
y no simbólico, lo que suele ocurrir más en los animales. Presenciar estos programas nos
ayuda a comprender mejor el funcionamiento del cuerpo, que siempre está tratando de
ayudarnos. Además, esta experiencia demuestra la importancia de acompañar los
procesos biológicos sin intervenir de manera innecesaria o desde el miedo. Comprender
las fases del conflicto y de la reparación nos permitió actuar con mayor coherencia,
respetando los tiempos del organismo y brindando el acompañamiento adecuado cuando
fue necesario.
Caso 5 – Revivir una traición
Síntomas observados:
Cólicos menstruales fuertes debido a una fase de reparación del endometrio.
Relato del evento:
La chica había mantenido una relación estable con su novio durante tres años. Sin
embargo, un día del año 2022, el chico la llamó y terminó la relación de manera
sorpresiva. Semanas después, ella se enteró de que él había iniciado una nueva relación
con otra chica y que, además, se encargaba de exhibirla constantemente en redes
sociales. A pesar del dolor inicial, la chica logró atravesar la situación, procesarla y seguir
adelante con su vida.
Un año más tarde, en 2023, se encontraba con su familia saliendo de almorzar en un
centro comercial. Mientras caminaba entre la multitud, se cruzó inesperadamente con un
rostro conocido. Lo reconoció de inmediato. El chico estaba allí, acompañado de su
nueva novia, sentados en una zona ajardinada del lugar, ni siquiera en una de las bancas.
No solo los vio juntos, sino que la escena fue impactante: la novia tenía las piernas
entrelazadas con las de él y le acariciaba el muslo de forma explícita.
La chica quedó sorprendida e intentó ignorarlos, pero la imagen fue suficiente para
reactivar el dolor que había sentido en el pasado. La escena le resultó desagradable,
incluso asquerosa, ya que no era una persona que se sintiera cómoda con
demostraciones públicas de afecto, algo que su exnovio conocía. En ese instante, revivió
con intensidad la sensación de traición que había experimentado al finalizar la relación.
Semanas después, llegó su menstruación. Hasta ese momento, nunca había sufrido de
aquellos cólicos intensos ni dolorosos, pero en esa ocasión el dolor fue fuerte e inusual.
Se preguntó qué había sucedido. Comprendió entonces que había vivido un conflicto de
“una situación fea y sucia con connotación sexual”, vinculado al profundo rechazo y
desagrado que le generó el comportamiento de su expareja y su nueva novia.
¿Dónde estaba entonces la contradicción biológica? Ella no quería que estuvieran juntos
ni menos verlo, pero lo había hecho. Sin embargo, el que estuvieran o no juntos no estaba
bajo su control. Perdía el tiempo en enfocarse en aquello. ¿Entonces cómo solucionar su
conflicto? Se pregunto a sí misma qué sentido tenía revivir esos recuerdos desagradables
que ya debían permanecer enterrados en el pasado y así no amargarse la vida. Para
resolver el conflicto real, le contó sus sentimientos a su madre y sus amigas. Se sintió
compartida y escuchada. También evitó ir al centro comercial por unas semanas y
cuando tuvo que asistir porque era un lugar que frecuentaba, se enfocó en desactivar el
rail. Cada vez que sentía que le volvería el recuerdo, lo frenaba de inmediato y pensaba en
otra cosa.
La fase de reparación del endometrio había sido concomitante con su menstruación,
causándole estos cólicos. Al saber lo que pasaba, la chica acompañó su reparación con
un descanso adecuado y té de frambuesas para acompañar el programa biológico. Tras
finalizar ese período menstrual, nunca volvió a experimentar cólicos fuertes, confirmando
así la resolución del conflicto.
Síntomas y conflictos biológicos:
Cólicos fuertes durante la menstruación
Conflicto – “Conflicto semigenital feo y con un hombre”
Endometrio, de origen endodérmico
Programa biológico:
En la fase activa ocurrió un adenocarcinoma del endometrio para eliminar la situación fea
de connotación sexual. En la fase de reparación, ocurre la necrosis caseosa del tumor
que, al cruzarse con la menstruación, ocasionó una metrorragia leve acompañada de
cólicos fuertes.
Reflexión sobre la vivencia:
Este caso muestra cómo exponerse a memorias sensoriales puede revivir conflictos
biológicos, aun cuando la situación haya ocurrido en el pasado porque para nuestro
cerebro, nos está pasando en ese momento. Para nuestro cuerpo todo es real.
Comprender este mecanismo nos permite observar a los síntomas como adaptaciones
para ayudarnos a sobrellevar este tipo de situaciones. Además, conocer la medicina
germánica permitió a la chica no entrar el pánico y acudir al doctor, donde habría recibido
un diagnóstico desalentador o habría comenzado tratamientos hormonales que afectaran
su biología. De esta forma, podemos tener una actitud más consistente e incluso
amorosa hacia nuestro propio cuerpo.
Reflexión final
Debo admitir que siempre he sido una persona llena de miedo. Miedo a lo que hacía y a lo
que no hacía, pero, sobre todo, miedo a equivocarme. Conocer la medicina germánica me
permitió comenzar a liberarme de aquel miedo sofocante, al darme una nueva forma de
observar la vida. Una mirada distinta, donde el contagio no existe y los microorganismos
nunca fueron enemigos, sino aliados. Una mirada que me permitió perder el miedo a la
enfermedad y así, vivir de una manera más coherente.
Creo que nos hemos acostumbrado demasiado a vivir en conflicto. Permanecemos en
trabajos que no nos gustan, vincularnos con personas que nos lastiman o aceptar
situaciones desagradables (más bien resignarnos) porque son “parte de la vida”. Yo sé de
antemano que no es nada fácil salir de esas situaciones y requiere una fuerza
inquebrantable. La medicina germánica me ha enseñado que esa no es forma de vivir, no
solo porque estas contradicciones terminan desencadenando síntomas en nuestro
cuerpo, que intenta adaptarse, sino porque tolerarlas solo nos lastiman. Y la verdad, no
creo que la vida se trate de sufrir.
Con esta formación, aprendí a respetar los ritmos biológicos de la naturaleza y a
acompañarlos, ya sea con acción o con descanso, según la fase en la que me encuentro.
Este conocimiento transformó también mi forma de mirar a los demás. Al inicio, es común
entusiasmarse y querer transmitirle a todo el mundo lo que hemos aprendido, pero
comprendí que, muchas veces eso solo genera más conflicto. Hay momentos en que las
personas no están preparadas para escuchar el mensaje y hay personas que en ningún
momento lo escucharán. La verdad es que el cambio siempre comienza con uno mismo.
Cuando nos transformamos desde adentro, no solo tratamos con más coherencia a los
demás, más humildad y también más limites, sino que los inspiramos a acercarse a este
nuevo paradigma desde el amor, y no desde la división.
Yo conocí la medicina germánica a los quince años. No puedo decir que desde entonces
mi vida haya estado libre de problemas, y quizás tampoco tendría sentido que así lo fuera.
Estos últimos años han sido difíciles tanto para mi familia como para mí. He
experimentado muchas situaciones dolorosas. Sin embargo, este enfoque me ayudó a
comprender mejor el origen de mi dolor, a reconocer mis “talones de Aquiles” y a
encontrar formas coherentes de resolverlos. Gracias a esto, fui perdiendo el miedo a
equivocarme, a no ser perfecta y a no tener una vida perfecta. Pues si yo quiero dar lo
mejor de mí, primero tengo que estar en paz.
He sido testigo de casos en los que se llega a situaciones extremas, complejas y difíciles
de remendar. ¿Qué hacemos entonces? Creo que lo ideal es no llegar a esos extremos.
Conocer la medicina germánica implica saber que no nos conviene quedarnos inhibidos,
sino tomar acción a tiempo. Haber tenido la oportunidad de acceder a este conocimiento
a una edad temprana ha sido un privilegio que, sin dudas, me cambió la vida. Hoy
comprendo mi biología, los ritmos de mi cuerpo y la importancia de actuar para vivir con
más coherencia.
Uno de los principios que más me guía, y que también inspira la labor que realizamos en
Awaking viene de una canción famosa de Michael Jackson: “Si quieres hacer del mundo
un mejor lugar, mírate en el espejo y haz el cambio”. Estoy segura de que, aplicando los
principios de la medicina germánica, poniéndolos a prueba e incorporándolos en nuestra
cotidianidad, tal como hacemos con otros conocimientos básicos, podemos generar un
cambio real. Persona por persona, humano por humano, familia por familia. Y confío en
que, poco a poco, ese cambio se irá expandiendo por el mundo, si es que no lo estamos
viendo ya.
Finalmente, y como siempre, quiero agradecer de todo corazón a Gastón y Soni por la
oportunidad de formar parte de este maravilloso proyecto.
CALIFICACIÓN DE SU TRABAJO POR PARTE DE GASTÓN Y SONIA
Con enorme satisfacción queremos destacar el excelente trabajo realizado por Fátima Gamero Moya Méndez.
Su Trabajo Integrador se caracteriza por la claridad y el compromiso con los que desarrolló la anamnesis, mostrando una muy buena comprensión del proceso y evidenciando cómo la formación también se transforma en una verdadera herramienta de trabajo personal.
La forma en que logró observar y ordenar los datos clínicos y biográficos, abordando cada síntoma y contexto con sentido biológico, permite una lectura clara y coherente del caso en los tres planos: psique, cerebro y órgano.
El cuidado en los detalles y la dedicación puesta en todo el análisis reflejan una actitud responsable y profesional, fundamental para el ejercicio serio de la Nueva Medicina Germánica.
Un trabajo que honra el proceso de aprendizaje y marca un estándar de excelencia.
Por este motivo, Fátima Gamero Moya Méndez queda automáticamente habilitado para cursar el Módulo 2 de la Formación Profesional, continuando así su proceso de profundización y aprendizaje dentro de la Academia Awaking.
Gastón Vargas y Sonia Suc
Docentes de la Academia Awaking

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