đź’‰ ÂżQuerĂ©s una epidemia? Vacuná a unos pocos y dividĂ a la sociedad: el mĂ©todo más fácil para enfermar a las masas đź§
Es muy importante entender cómo se puede generar una supuesta “epidemia” desde la perspectiva de la Nueva Medicina Germánica.
Cuando en la ultima clase de la FormaciĂłn Profesional de NMG mencionĂ© que era “fácil crear una epidemia vacunando a unas pocas personas”, me referĂa a cĂłmo se pueden activar conflictos biolĂłgicos de separaciĂłn en una gran parte de la poblaciĂłn a travĂ©s del condicionamiento mediático y social.
La vacuna en sà no genera la enfermedad (a pesar de que si puede generar traumatismos internos, por que hasta el agua destilada sabemos que es perjudicial al inyectarse de manera intravenosa, ya que en los experimentos de A. Bechamp muestra claramente una afinidad por las válvulas del corazón y posibles complicaciones). Pero lo que sà puede ocurrir es que, al comenzar a vacunar a unas pocas personas y publicitarlo de manera masiva, se genera una división social: por un lado, quienes se vacunan y quieren separarse de los no vacunados; por otro, quienes no se vacunan y no quieren juntarse con los vacunados. Esta división activa conflictos de separación del contacto (piel, mucosas, etc.) tanto en niños como en adultos. Quien mas tire de la soga y mas difusión tenga, mas enfermará a su grupo y al otro.
Desde la NMG sabemos que cuando una persona vive de forma dramática y en soledad un conflicto de separaciĂłn y desarraigo, como por ejemplo “no poder abrazar a mis abuelos”, “no poder jugar con mis amigos”, o “ser excluido del grupo”, se activa un programa biolĂłgico especĂfico que afecta la epidermis (controlada por la corteza cerebral), generando una ĂşlceraciĂłn en fase activa, y luego, cuando se resuelve el conflicto, aparece la fase de reparaciĂłn, con sĂntomas como erupciones, fiebre, inflamaciĂłn y hasta diagnĂłstico de enfermedades como sarampiĂłn, varicela, u otras consideradas “epidĂ©micas”. La fiebre podrĂa aparecer si se vieron afectados los tĂşbulos colectores del riñón tambiĂ©n al resolver el conflicto de desarraigo o abandono.
Y si lo que se quiere activar en la sociedad es un miedo a la muerte, por ejemplo mediante una campaña de terror sobre un “virus mortal” o una amenaza de guerra, entonces el conflicto impactará en los alvéolos pulmonares, y una vez resuelto, se desarrollará una epidemia de tuberculosis. Recordemos que la tuberculosis nunca desapareció: hoy simplemente se le llama “cáncer” cuando se encuentra al bacilo de Koch descomponiendo o necrosando un tumor durante la fase de reparación, ya que el tratamiento oficial de quimio radio y cirugia representa ingresos miles de veces mas elevados, que para tratar al bacilo de koch, simplemente con reposo.
Para crear una epidemia de sarampiĂłn, solo se necesita una cosa: crear polĂ©mica mediática. No importa si se fomenta el enfrentamiento entre los “pro” y los “anti”, o si se impulsa un solo bando. Lo Ăşnico que se necesita es generar divisiĂłn, conflicto y separaciĂłn social. AhĂ está el verdadero detonante. Cuando esa tensiĂłn emocional se resuelve —porque los niños vuelven a la escuela, porque los abuelos vuelven a visitar a sus nietos, porque se alivian las restricciones— es cuando aparecerán los sĂntomas, de forma masiva y predecible.
En resumen: no es la vacuna, ni el virus, ni una bacteria. Es el conflicto biológico vivido de forma dramática e inesperada lo que desencadena una respuesta adaptativa del cuerpo. Y cuando eso se vive en masa, condicionado por los medios, lo que obtenemos es una epidemia perfectamente fabricada.
TambiĂ©n se puede “inventar” una epidemia de H2N2 o las combinaciones de letras y numeros que quieran inventar. Basta con nombrar un supuesto virus, hecharle la culpa, difundirlo masivamente a travĂ©s de los medios y asociarlo a sĂntomas concretos. La realidad es que cada uno de esos sĂntomas oficiales corresponde a un programa biolĂłgico especĂfico, con su origen en conflictos vividos de manera masiva, dramática, inesperada y en soledad, y que ahora se encuentran en su fase de reparaciĂłn o epicrisis.
- Fiebre alta: aparece en la fase de reparación de conflictos endodérmicos (tronco cerebral), como “no poder digerir” algo vivido como repugnante o injusto. Afecta órganos como el estómago o intestinos.
- Dolores de cabeza y cuerpo: reparaciĂłn de conflictos de desvalorizaciĂłn en mĂşsculos, huesos o articulaciones, frecuentemente por impotencia, esfuerzo inĂştil o sentirse incapaz.
- Cansancio extremo y fatiga intensa: signo tĂpico de vagotonĂa tras resolver un conflicto; el cuerpo necesita reposo para sanar, reorganizar y recuperar energĂa.
- Tos seca y persistente: fase de reparaciĂłn (o epicrisis) de conflictos de susto en el territorio, o miedo en el entorno, que afectan los bronquios o la laringe.
- Dolor de garganta: fase de reparación de conflictos relacionados con “no poder atrapar algo” o “no poder tragar” una situación real o simbolica en este caso social.
- Congestión y secreción nasal: fase de reparación tras conflictos olfativos como “no poder oler” o “querer rechazar” una situación o persona. En fase activa ocurrira la ulcera de la mucosa nasal y en reparacion, estornudos, edemas, costras y picor.
- Malestar general: aparece cuando el cuerpo cursa varios programas de reparaciĂłn a la vez, generando sensaciĂłn de colapso fĂsico.
- Vómitos: pueden darse en dos momentos: durante la fase activa de un conflicto de “no poder digerir algo” (estómago, endodermo), o durante la epicrisis, con fuertes espasmos para drenar los edemas.
- Diarrea: ocurre en la fase de reparación de un conflicto de “bocado que avanzó” o una situación que se logró asimilar, y ahora la musculatura lisa reactiva su funcionamiento, ya que antes habia constipación. La constipación siempre antecede a la diarrea.
Estos procesos no tienen origen externo. Son programas biológicos con sentido, diseñados para ayudar al organismo a adaptarse, totalmente internos. Cuando muchas personas viven conflictos similares —inducidos por miedo, separación o presión social—, y luego los resuelven al mismo tiempo, aparece lo que se llama “epidemia”. Pero no hay contagio: hay conflictos colectivos y procesos individuales de reparación.

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