Testimonio de Carla Rubbo
¡Hola Sony y Gastón buenos días!
Ante todo, quisiera agradecerles por acompañarnos en este camino.
En estos días, luego de la consulta virtual, junto a Gabriel (el papá de Beni) hemos tenido una charla en la cual llegamos a la conclusión de que debemos tomar una mirada/ postura diferente hacia la situación, si es que queremos verla de otro modo.
Llegamos a la consulta con el dx inicial de Beni, aunque no fue realmente lo que más nos urgía tratar. Sin embargo, sentimos fuertemente que las cosas se van dando de una determinada forma, y a veces es mejor no poner resistencia.
Si bien el dx inicial de Beni es el de autismo, hace poco más de 2 años, a raíz de una situación puntual aparecieron en él comportamientos obsesivos que fueron aumentando en frecuencia e intensidad.
Dichos comportamientos al día de hoy interfieren notablemente en nuestra vida diaria. Sobre todo, en la de Beni. Ya que se suma que él aún no tiene un lenguaje claro y funcional (sobre todo expresivo), por lo tanto, se le dificulta compartir sus sentires.
En estos últimos meses, nuestra angustia creció al notar que en algunas situaciones su ansiedad aumentaba tanto que, ante algún requerimiento qué él tuviese, optaba por señalar en lugar de hacerlo de manera verbal.
Al encontrarnos nuevamente sin respuestas por parte del sistema de salud tradicional (que no sean “soluciones” farmacológica), decidimos buscar por otro lado. Es así como llegamos a la nueva medicina germánica.
Posterior a la consulta, consideramos pararnos en otro lugar.
Un lugar que tuviera más en cuenta las fortalezas de Beni, y menos los desafíos. Correr a un lado a nuestros eternos “compañeros” (el miedo y la incertidumbre), y hacer muuuucha fuerza para permanecer en el presente.
Parece algo sencillo, ¿no?
Sin embargo, para nosotros, apoderados por el MIEDO y la incesante sensación de “NO ENTENDER” lo que sucedía, nos era casi imposible de lograr.
Sentimos que el puntapié inicial era verlo como un niño sin desafíos. Al cual tratar como a cualquier niño de 13 años, con reconocimientos y límites por igual. A compartir más momentos de disfrute, SIN MIEDOS, y menos espacios “terapéuticos” (consultorios).
Y así fue como una semana posterior a la consulta, paseando por la plaza luego de salir del cole, me frenó y me dio un abrazo espontáneo (algo absolutamente inusual).
Luego con el correr de los días, notamos que las palabras que se habían vuelto ocultas este último tiempo, volvieron a hacerse oír. Y la sonrisa de Be comenzó a dibujarse en su cara con más frecuencia.
Sabemos que esto recién es el comienzo. Sabemos que aún falta mucho. Como también sabemos que el camino es por acá.
PACIENCIA. PRESENCIA. Son las dos palabras que trato de repetirme cada vez que el miedo asoma nuevamente.
¡El entusiasmo es enorme! 💖
Gracias otra vez 🫂

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