Luz solar: ¿Protección contra el melanoma?

Nmg Melanoma5

Luz solar: ¿Protección contra el melanoma?

Bernard Ackerman: dermatólogo de prestigio mundial duda que la luz solar cause el melanoma.

El ya fallecido dermatólogo Bernard Ackerman, uno de los fundadores del campo de la Dermatopatología, fundador de dos revistas científicas de Dermatología de prestigio mundial (The American Journal of Dermatopathology y el Dermatopathology: Practical and Conceptual) manifestó que la evidencia científica que vincula la luz solar con el melanoma no es convincente.

Al respecto escribió un libro extraordinario, rigurosamente documentado, con el título: “The Sun and the Epidemic of Melanoma: Myth on Myth!” La traducción sería: “El Sol y la Epidemia del Melanoma: mito sobre mito”, donde incluye los mejores trabajos científicos sobre la relación luz solar-melanoma existentes hasta el 2008, y en donde explica detalladamente las razones científicas de su posición:

Como es de esperar, este libro no es muy bien conocido o apreciado entre los dermatólogos y otros médicos convencionales, ya que la creencia de que el melanoma está causado en muchos casos por la exposición excesiva a la luz del Sol se ha convertido casi en un dogma, que ninguna evidencia en contra podría refutar.

¿Qué enseña la medicina convencional?

Según la medicina convencional: “el melanoma es una enfermedad por la cual se forman células malignas (cancerosas) en las células de la piel llamadas melanocitos (células que dan coloración a la piel)”.

Para comprender el melanoma es importante saber que la piel está formada por diferentes tipos de células. El melanoma sólo afecta a las células llamadas “melanocitos”, que son las células de la piel que producen melanina (pigmento de la piel).

Como ya mencionamos, existe la creencia, casi un dogma, de que está científicamente demostrado que muchos casos de melanoma son causados por la exposición excesiva a la luz del Sol. Sin embargo, esta creencia es falsa, aún desde la perspectiva de la medicina convencional.

En efecto, la medicina convencional sólo ha establecido, mediante estadísticas, una relación entre la exposición al Sol y la aparición del melanoma. Pero en realidad no conocen la causa del melanoma, sólo conocen factores de riesgo asociados estadísticamente con la enfermedad, como se puede leer en el siguiente artículo publicado en la página de la American Cancer Society: “Aún no se sabe exactamente cuáles son las causas de la mayoría de los cánceres de piel de tipo melanoma, pero sabemos que hay ciertos factores de riesgo que están asociados con la enfermedad”.

Uno de estos factores de riesgo es una excesiva exposición a la luz ultravioleta (UV) del Sol: “Se considera que demasiada exposición a la luz UV es el mayor factor de riesgo para la mayoría de los melanomas. La fuente principal de radiación ultravioleta es la luz solar. Las lámparas y cabinas bronceadoras son otra fuente de luz UV. Las personas que se exponen demasiado a la luz UV tienen un mayor riesgo de padecer todos los tipos de cáncer de piel”.

A pesar de lo anterior, muchos científicos, médicos y medios de comunicación afirman categóricamente que los rayos solares realmente causan el melanoma. No lo afirman como una hipótesis más o menos plausible, sino como un hecho demostrado. 

Pero lo que mucha gente no sabe es que los propios estudios de medicina convencional sobre este tema son contradictorios y nada concluyentes. Incluso, algunos señalan que la exposición al Sol puede ser de ayuda para la prevención del cáncer de piel, y que incluso mejora la tasa de superviviencia de pacientes con ciertos cánceres.

En este artículo se reporta la siguiente noticia titulada: “Tomar un poco de Sol podría proteger contra el cáncer de piel” y en la cuál se afiirma: “Aún tiene perplejos a los científicos, pero un nuevo estudio sugiere que la causa principal del mortal cáncer de piel, la luz solar, también podría proteger contra la enfermedad”.

Es natural que tenga “perplejos a los científicos” el hecho de que el factor que ellos postulan como supuesta causa del cáncer de piel (luz solar) sea, a la misma vez, un factor que ayude a prevenirlo. ¿Cómo se entiende esto?

Más recientemente, otros estudios han señalado incluso una asociación entre la exposición al Sol y un aumento de la supervivencia en pacientes con cáncer. En esteartículo se señala: “Dos nuevos trabajos, aparecidos en el último número del Journal of the National Cancer Institute, afirman que la luz del Sol puede ejercer sustanciales beneficios en algunos tipos de cáncer. Uno de ellos ha observado una asociación entre la exposición al Sol y un aumento de la supervivencia en pacientes con melanoma”.

Se puede ver que según la medicina convencional la luz solar no sólo puede prevenir el cáncer de piel, sino también aumentar la superviviencia de pacientes con melanoma. Todo esto, a la misma vez que se afirma (como lo hace uno de los investigadores del estudio mencionado) que la luz solar es la principal causa del cáncer de piel.

Para explicar esta contradicción se postula la hipótesis de que es la intensidad o dosis de la exposición la que determinará un efecto u otro. Como se puede ver en los artículos citados, los científicos basan sus especulaciones en el pretendido efecto anticanceroso de la vitamina D, sobre la base de experimentos con ratones, a los cuales se le redujo un cáncer de seno, no un melanoma, empleando radioterapia y dosis de vitamina D.

El Melanoma a la luz de la NMG

La NMG no necesita especular con las anteriores hipótesis que causan innecesaria “perplejidad“. Según las leyes biológicas de la NMG, se puede demostrar que el melanoma es causado por un conflicto biológico de “ataque contra la propia integridad”. Es un conflicto que se sufre cuando, en el momento del DHS, se es víctima de algún estímulo que nos afecte en nuestra integridad física. Por ejemplo: ser quemado, mutilado, lesionado, o lo que es más frecuente, en nuestra integridad moral. Por ejemplo: cuando se sufre una difamación, injuria o insulto en la propia reputación. Es un conflicto de sentirse manchado, mancillado o desfigurado (física o moralmente).

Un ejemplo frecuente se puede observar en las mujeres cuyo seno le ha sido amputado debido a un cáncer de mama. En estos casos, la mujer (sobre todo si es joven) puede sentirse “desfigurada” en la zona del seno amputado, en la cicatriz, y crear un melanoma en esa parte del cuerpo, que será considerado como metástasis del cáncer de seno. Esto sería un conflicto biológico de sentirse desfigurado físicamente.

Otro ejemplo sería el caso de un hombre muy aferrado a su buena reputación, y que súbitamente encuentra su reputación destruida por acusasiones falsas y difamaciones maliciosas. Esto sería un conflicto biológico de sentirse manchado o mancillado en el honor o la reputación.

El melanoma crece durante la fase activa del conflicto. En la fase de curación se reduce por acción de microbios especializados; o en ausencia de ellos, deja de crecer y se encapsula. En cuyo caso se diagnosticará como un tumor “benigno” o un simple lunar no canceroso.

El Foco de Hamer está siempre ubicado en el área dorsal del cerebelo, que es la parte que controla la dermis y los melanocitos, según la siguiente cartografía cerebral:

El sentido biológico del melanoma es ayudar al organismo a defender o proteger biológicamente la propia integridad, al inducir una proliferación celular de los melanocitos (células que producen melanina, que le da la pigmentación a la piel). El organismo crea una especie de “capa protectora” ante el estímulo que amenaza a su integridad biológica (física; y en el caso del ser humano, también moral).

Es una especie de “escudo” biológico que protege la integridad del organismo frente a la agresión externa. Por esa razón crece en la fase activa del conflicto, mientras se experimenta subjetivamente la desfiguración, mancillamiento, mancha o ataque/agresión a la propia integridad física o moral

Es por este motivo que puede encontrarse alguna relación estadística entre la exposición fuerte al Sol y los daños directos que este causa en la piel, y la aparición del melanoma, en la medida en que la persona sufra un DHS al sentirse manchada o desfigurada físicamente por la lesión sufrida en la piel debida a la luz del Sol.

Como ya mencionamos, algo similar ocurre en los tumores que crecen con frecuencia en las cicatrices sobre el seno después de la operación para amputar la mama en casos de cáncer de seno. La mujer con frecuencia se siente físicamente desfigurada en la zona de la cicatriz sobre la mama. Este tumoración que aparece allí es interpretada por la medicina convencional como “metástasis” del cáncer de seno. Esto se combina muchas veces con un conflicto de desvalorización en esa zona, lo que puede generar una descalcificación ósea en la zona de las costillas, interpretada también como “metástasis” por la medicina convencional.

Esto es más frecuente en personas que han sufrido continuas exposiciones fuertes al Sol y sus efectos físicos directos (quemaduras, insolaciones, etc.), al vivir en zonas tropicales y expuestas más intensamente a los rayos del Sol. Esto es lo que explica lo que señala el artículo de la American Cancer Society: “Muchos estudios han asociado la aparición de melanoma en el torso, las piernas y los brazos con las quemaduras frecuentes por el Sol, especialmente durante la niñez.”

Un aspecto curioso del melanoma, que ocurre con mucha frecuencia, es el llamado círculo vicioso: mientras más crece el melanoma, más manchada o desfigurada se siente la persona por la presencia de las manchas oscuras del tumor, con lo que activa más intensamente el conflicto, provocando un crecimiento mayor del melanoma. Esto casi siempre se asocia a un pánico por la “progresión del cáncer”, que estimula nuevos conflictos biológicos y las consiguientes metástasis o supuesta “diseminación del melanoma” por el organismo.

Es importante enfatizar que no se está diciendo que la exposición indiscriminada o sin protección al Sol sea buena. Lo que afirma la NMG es que la exposición solar, por sí sola, es insuficiente para causar un melanoma, sin el concurso de la psique (conflicto biológico de mancha o desfiguración) y el cerebro (Foco de Hamer en la zona dorsal del cerebelo).

Pero lo anterior no excluye los daños físicos directos que la exposición al Sol puede causar, tales como insolaciones o quemaduras en diferentes grados de severidad.

Como los dermatólogos, por lo general, no están interesados en los conflictos biológicos de los pacientes con melanoma, ya que eso no le es enseñado en la Universidad, la verdadera causa de la enfermedad les será siempre desconocida. Sin embargo, un dermatólogo desprejuiciado y con deseo de investigar se interesará en comprobar en sus pacientes con melanoma si lo que plantea la NMG en el caso del melanoma se cumple o no en esos casos.

Buscará a fondo y pacientemente el conflicto biológico de mancha y procurará contastar también el Foco de Hamer en el nivel del cerebro. Pero para hacer eso tendría que conocer en profundidad la NMG con todos sus criterios y leyes. Por ejemplo, distinguir un DHS de un estrés cualquiera o un conflicto psicológico normal, y es improbable que un dermatólogo convencional se interese por ello, aún después de leer este artículo.

Soberanía en tu salud, podes hacer nuestro curso gratuito y aprender Nueva Medicina Germánica.

Related Articles

Responses

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *